
Le pides un beso a aquella luna. ¿Pero sabes que ella es como un fruto pohibido en manos de Maria Magdalena. ? ¿ Me preguntas entonces porqué digo que es un fruto prohibido? No, no es por su forma. Es por su esencia. Bastante herido es aquella mano que recoge sus tristezas para destruir aún más su verso.
Nuestro tiempo ya está vacío en aquella copa. Las dos caras de la moneda se encuentran equidistantes por hebras vacías de tiempo.
No me busques, por que aquellos brazos me han raptado al olvido. Busca aquella nueva hoja de papel y plásmala para que vuelva a nacer. Pero deberás darme nuevamente lirios y rosas para sentir, y reconstruir el color de mis ojos para ver nuevamente la luna amatista que dibujan mis manos.
No deberás herir con hora señalada mis labios, aunque quizás ya lo hayas hecho antes de hacerlo. Pero no podrás verme nacer si de nuevo hieres mi cuento. Por que es mi única existencia. Aunque si lo quisieras, podrías dejarme sólo al olvido de un borrar. Borrar para despertar ante un Lunes desierto...
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