
Doy ruego a mi plegaria
a mi amada locura
por hoy, mis lágrimas vuelven a surcar un vacio
Laberintos
donde voy escribiendo esta plegaria
Como un tortuoso lamento que naufraga
y mirando aquel muro azul
que llama todos aquellos recuerdos arrimados
a un viejo baúl
Tantas horas que quisiera acabar
tantas horas que quisiera dejar libres al mar
y asi ser yo
Pero mis propias manos se aferran en dejar aquella esquela
Se borran la hojas
las frases
los fragmentos
los días, los faroles de aquella avenida
los acordeones de aquel piano virtuoso
los cantos y las bestias
las frases de los cachorros
Y aún así mi ojo derecho sigue llorando con dolor
mi intenso hilo
es como la sombra de mi tortura
un pédulo que no observa colores
que quiere nacer una vez más
recitar los compases de esta pequeña noche
y dejar muertas las horas
Mi tiempo ya es una oveja descarriada
y aún asi
entiende perfectamente la soledad de estas rosas
el otoño marchito que desea amar
los parajes que aquel niño creo en sus pinturas
los gestos de aquellas frases llenas de vida
Entonces la pregunta es:
¿Donde?
Enmudeces no es cierto.
Estoy seguro de que si tu imagen estuviera acompañando mi plegaria
tampoco podrías responderme
asi como las heridas que penetraron de aquellas otras plegarias
Las redes no son mas que racimos sin flores
Pues bien, ya es hora de maldecirlas
maldecirlas para que sus deleites
no sean dignas de alabanzas.
Los surcos en el blanco
los silencios en mi balcón
los desnudos en mi silueta
He matado a mi sombra porque ya no me pertenece
Al fin y al cabo es sólo cuento
pero sin vida.
1 comentario:
Pues, me he deleitado leyendote, hay tanto de donde coger, bueno en este poema bastante extenso por cierto, esta presente una melancolia acompañada de soledad, de recuerdos, hya un deseo perenne de amar, sinceramente e conmovió tu poema.
Besos.
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