domingo, octubre 11, 2009

Plegarias Asesinas.


Doy ruego a mi plegaria

a mi amada locura

por hoy, mis lágrimas vuelven a surcar un vacio

Laberintos

donde voy escribiendo esta plegaria


Como un tortuoso lamento que naufraga

y mirando aquel muro azul

que llama todos aquellos recuerdos arrimados

a un viejo baúl


Tantas horas que quisiera acabar

tantas horas que quisiera dejar libres al mar

y asi ser yo

Pero mis propias manos se aferran en dejar aquella esquela


Se borran la hojas

las frases

los fragmentos

los días, los faroles de aquella avenida

los acordeones de aquel piano virtuoso

los cantos y las bestias

las frases de los cachorros

Y aún así mi ojo derecho sigue llorando con dolor


mi intenso hilo

es como la sombra de mi tortura

un pédulo que no observa colores

que quiere nacer una vez más

recitar los compases de esta pequeña noche

y dejar muertas las horas


Mi tiempo ya es una oveja descarriada

y aún asi

entiende perfectamente la soledad de estas rosas

el otoño marchito que desea amar

los parajes que aquel niño creo en sus pinturas

los gestos de aquellas frases llenas de vida

Entonces la pregunta es:

¿Donde?


Enmudeces no es cierto.

Estoy seguro de que si tu imagen estuviera acompañando mi plegaria

tampoco podrías responderme

asi como las heridas que penetraron de aquellas otras plegarias


Las redes no son mas que racimos sin flores

Pues bien, ya es hora de maldecirlas

maldecirlas para que sus deleites

no sean dignas de alabanzas.


Los surcos en el blanco

los silencios en mi balcón

los desnudos en mi silueta

He matado a mi sombra porque ya no me pertenece

Al fin y al cabo es sólo cuento

pero sin vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues, me he deleitado leyendote, hay tanto de donde coger, bueno en este poema bastante extenso por cierto, esta presente una melancolia acompañada de soledad, de recuerdos, hya un deseo perenne de amar, sinceramente e conmovió tu poema.

Besos.